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Muerte y resurrección del castillo de Maceda

Marcos González Penín
Fotografía: Pío García

Castillo de Maceda - Ourense

Mi madre nació y creció a veinte kilómetros de Maceda, pero no tenía ni idea de que en Maceda había un castillo. Y eso que pasó unas cuantas veces por allí de camino al santuario de los Milagros de Baños de Molgas, que sí conocía bien. Tampoco es que el castillo sea difícil de ver, se alza imponente sobre una colina que domina la región. Pero es que cuando mi madre pasaba por allí de joven camino de los Milagros, el castillo no estaba. O, mejor dicho, sí lo estaba, pero muerto: todavía le quedaban algunos años para resucitar.

Castillo de Maceda - Ourense
Castillo de Maceda - Ourense

El castillo de Maceda, uno de los edificios civiles más importantes de la edad media gallega, se pasó décadas abandonado y olvidado, muerto y literalmente enterrado por una capa de maleza que lo llegó a cubrir por completo. Me cuenta un vecino de la zona que ya peina canas que durante décadas los únicos que se acercaban eran los niños, mientras recuerda sonriendo cómo trepaba con sus amigos por las piedras caídas de una de las torres… y se pregunta cómo es posible que ninguno se rompiera una pierna.

Castillo de Maceda - Ourense

La verdad es que no me lo acabo de creer del todo mientras subo la colina con mi madre, que me acompaña en esta excursión porque se me ha metido en la cabeza demostrarle que en Maceda sí hay un castillo, y de los buenos. Según nos acercamos, ella insiste en que en sus tiempos en ese promontorio solo se veía verde. Confieso que lo atribuyo un poco a la exageración a la que somos propensos en mi familia y acabo tirando de smartphone para comprobar cómo, efectivamente, los muros que se elevan frente a mí quedaron en su día totalmente ocultos tras una capa de silvas.

Castillo de Maceda - Ourense
Castillo de Maceda - Ourense

No es que yo sea de naturaleza especialmente escéptica. Bueno, quizás un poco. Pero es que, a día de hoy, verdaderamente parece imposible. Porque lo que nos llama la atención del castillo de Maceda es precisamente su carácter regio, macizo. Una fortaleza con escasas concesiones a la ornamentación y anchos muros que parecen capaces de resistirlo todo, hasta el paso del tiempo. Unos muros que llegan a alcanzar los dos metros de espesor y que, según se dice, son los más anchos de todos los castillos de Europa. Aunque ya se sabe que las apariencias engañan.

Castillo de Maceda - Ourense

La fortaleza de Maceda nació en el siglo XI como una torre de protección contra los vecinos del sur, pero no hay constancia alguna de que soportara enfrentamientos. Su carácter defensivo pronto dejó paso a una función principalmente residencial, que mantuvo durante siglos y que se deja ver en detalles como la escasa altura de las dos torres, las balconadas o su cuerpo trapezoidal.

Castillo de Maceda - Ourense
Castillo de Maceda - Ourense

Ese es el conjunto que nos recibe cuando nos dirigimos a la única puerta de acceso, un arco de medio punto flanqueado por varios escudos. La atravesamos y descubrimos el patio de armas y sus inmediaciones. También aquí distinguimos en las paredes varios relieves heráldicos en las paredes que nos hablan de la rica historia del castillo. Nos fijamos en uno con un águila y una torre, preguntamos por su origen y descubrimos que es el emblema de la estirpe que controló la fortaleza durante gran parte de su historia: los Novoa.

Castillo de Maceda Ourense

Una familia a la que pertenecieron ilustres personajes como el navegante Joan de Novoa, que llegaría a ser alcalde de Lisboa y descubridor de islas como Ascensión o Santa Helena; pero que también se hizo famosa en la zona por el mal carácter de sus integrantes, como demuestra un pleito judicial rescatado por el historiador local Santiago Prol en el que uno de los Novoa se enfrenta a un religioso espetándole: «Y yo que título voy a mostrar de las tierras discutidas más que haberlas heredado de mi padre, y mi padre de mi abuelo, y mi abuelo de nuestros antepasados, que las poseyeron de común desde que el mundo fue mundo. Y vos y la puta que os parió qué tenéis que ver con mi hacienda por unos pocos papeles que queréis reivindicar».

Castillo de Maceda - Ourense
Castillo de Maceda - Ourense

Pero, por muy orgullosos que fueran en su día, los Novoa no consiguieron convertirse en los personajes históricos más relevantes de su propio castillo. Como le comento a mi madre mientras subimos las escaleras hacia el interior de la fortaleza, todo parece indicar que entre los muros de Maceda también durmió Alfonso X el Sabio siendo niño, acompañado por su ayo Garci Fernández. De hecho, aunque los historiadores no han conseguido encontrar pruebas concluyentes, muchos consideran más que probable que fuese en las estancias que ahora recorremos donde el rey sabio comenzó a instruirse en la lengua gallega, una enseñanza que, como es bien sabido, aprovecharía años después para dar forma a su famosas Cantigas a Santa María.

Maceda Ourense

Sobre este tema seguimos discutiendo mientras subimos al adarve de la fortaleza y nos asomamos por sus almenas. Le estoy hablando a mi madre de las discusiones entre historiadores, de lo difícil que resulta probar cualquier detalle histórico, cuando me doy cuenta de que no me escucha. Porque acaba de descubrir el último atractivo del castillo de Maceda, el que explica su situación y el que sobrevivió incluso durante sus años de abandono.

Maceda - Ourense

No es que la colina sobre la que se construyó sea muy alta, pero las tierras que lo rodean son tan llanas que la vista es envidiable. Me callo y observo desde el castillo resucitado el Val do Medo, un antiguo lago cuaternario siempre protegido por la figura del gigante dormido que, con un poco de imaginación, forma la sierra de San Mamede. Contemplamos la Limia Alta de la que hablaba Otero Pedrayo, el alto Arnoia del que hablan los geógrafos actuales.
Mi madre me comenta que lo de los escudos y los reyes medievales está muy bien, pero que el panorama ya le compensa la excursión. Y yo me quedo contento.


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