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Son las nueve de la mañana de un sábado perdido en un mes de abril. Un leve y armonioso canto de estornino me despierta mientras un rayo de sol se atreve a asomarse entre las verdes cortinas de mi cuarto. Abro las contras de la ventana y me asomo para saludar a la pareja de cigüeñas que juegan enamoradas...

Hay quien dice que el camino, el camino de verdad, es el que se hace en solitario. El que llena las horas con el runrún de los pensamientos. El que te permite vestir los días con la contemplación de un monumento, un paisaje. Sin prisas. Sin más urgencias que las que impone la naturaleza: comer, dormir, descansar. En soledad.

Hay un lugar en Galicia en el que el tiempo parece haberse detenido. Llegas a él y los ojos se te llenan de luz. De color. De ese verde ancestral que te conecta con la misma tierra y que te hace desear ser árbol para echar raíces.

Das un paso más. Solo uno más, pero no es uno cualquiera. El último de la intensa subida desde Villafranca del Bierzo, con la respiración agitada y los músculos de las piernas quejándose por el esfuerzo; el primero del camino francés en tierras gallegas. Un paso y te embarga esa poderosa sensación: aquí estás, en este nido de águilas...

Recapitulemos. Son las ocho y media de la mañana. Hace frío. Estoy sentado en una cosa llamada telesilla que hasta hace dos días solo había visto en películas. Mis pies cuelgan sobre una pronunciada pendiente a la que en breve tendré que enfrentarme. Y mientras asciendo las montañas de Formigal se transforman ante mis ojos: dejan de componer la...

Conduzco de vuelta desde el desierto de Merzouga. Es el tramo final de un largo viaje en el que Marruecos me ha sorprendido con sus paisajes, con sus gentes… Y sobre todo con sus colores. El ocre brillante de la arena del desierto, el marrón del adobe de las kasbahs, los tonos cobrizos de las cordilleras del Atlas… Pero...

Mi madre nació y creció a veinte kilómetros de Maceda, pero no tenía ni idea de que en Maceda había un castillo. Y eso que pasó unas cuantas veces por allí de camino al santuario de los Milagros de Baños de Molgas, que sí conocía bien. Tampoco es que el castillo sea difícil de ver, se alza imponente sobre...