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No hay acuerdo sobre los límites de la Costa da Morte: de Fisterra a Cabo Roncudo, según unos; hasta Malpica, e incluso Arteixo, según otros. Sea como fuere, hablamos de una de las riberas más salvajes y genuinas del Atlántico europeo: decenas de kilómetros de ensenadas, playas y acantilados, de mitos y leyendas, de belleza y de tragedia.

Lisboa está de moda. Es la capital europea con mayor crecimiento turístico de los últimos años. Cada temporada acoge más visitantes e inaugura nuevos hoteles, muchos de ellos palacetes y viejas casonas remodeladas. Con todo, retiene ese aire nostálgico y decadente que hace de cada rincón, callejuela empedrada o taberna un lugar especial.

Para cuando llegué a León ya era de noche y decidí ir directamente a dormir al hotel. A la mañana siguiente, un pequeño hormigueo en mi oreja izquierda y los rayos de sol que entrecruzaban las cortinas me despertaron. Me senté en la cama, aún con las legañas entrecerrándome los ojos, y mientras miraba fijamente los zapatos que había...

Nieve. Nieve por todas partes. Una eternidad blanca, deslumbrante bajo el sol, como si el universo entero estuviera recién parido. Las crestas de las montañas le hacen cosquillas al vientre de las nubes: aquí el pico Cibollés, allá el Gallinero, el Cogulla y el Rincón del Cielo, el Pasolobino y Cerler…

En el extremo oriental de Galicia, perdido entre altas montañas, antiguos valles glaciares y densos bosques de rebollos, abedules, serbales o acebos por los que asoman, casi con timidez, pequeñas aldeas diseminadas que parecen vivir en una calma eterna, se esconde un lugar que brota directamente de las leyendas.

Una de las mejores formas de apreciar la enorme belleza de la desembocadura del Miño, cercana a la localidad de A Guarda, al sur de la provincia de Pontevedra, es recorrer la zona a pie y con toda la calma del mundo. Solo así, sintiendo cada metro caminado, llegaremos a formarnos una idea de lo afortunados que somos...

Marrakech se extiende a los pies del Atlas como un manto rojizo. Según pasan las horas del día, en sus murallas se reflejan todas las tonalidades del sol. Es la constatación cotidiana de que la ciudad no ha perdido su esplendor, sino que se ha enriquecido con el paso de los siglos.

Hoy he pensado en Córdoba. Así sin más. Bueno, no es del todo cierto. Confieso que ha sido por causa mayor. Me encanta Galicia. Creo que no podría vivir en otro lugar. Esto es un paraíso. Aquí no nos falta de nada y somos expertos en sobrevivir en las circunstancias más adversas. Desde que empezó el año solo hemos...

Galicia es tierra de bosques. Los bosques forman parte del ser más íntimo de los gallegos, de nuestro imaginario colectivo y de nuestras tradiciones, de las leyendas que pasan de generación en generación y de los ritos con que afrontamos cada etapa de la vida.