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Dudas, cómo no. ¿Por dónde entrar en Galicia desde Portugal? ¿Por la costa, por el soberbio estuario del río Miño, el padre reconocido de todos los gallegos, allá en A Guarda, a la sombra imponente del castro de Trega? ¿Por Tui, la catedral fortaleza, la ciudad episcopal que resistió a los normandos y se hizo irmandiña?

Hay quien dice que el camino, el camino de verdad, es el que se hace en solitario. El que llena las horas con el runrún de los pensamientos. El que te permite vestir los días con la contemplación de un monumento, un paisaje. Sin prisas. Sin más urgencias que las que impone la naturaleza: comer, dormir, descansar. En soledad.

Escenario de obras literarias, como “Todo esto te daré”, de Dolores Redondo, ganadora del Premio Planeta 2016, o de la novela de Xavier Quiroga que lleva el mismo nombre, O Cabo do Mundo no solo figura en el mapa sin más, sino que es una de esas excepciones en las que la realidad supera la ficción.

Galicia no se cansa de ser maravillosa. Y lo es los 365 días del año, ya sea cubierta de nubes o con esos cálidos rayos de sol que sacan los colores a lo mejor de su vegetación.

Sucede muy a menudo. A veces es un flechazo, amor a primera vista. Te enamoras, te enganchas y nunca es suficiente, siempre quieres más. Algo así suele suceder con Galicia, esa tierra al noroeste de la Península Ibérica, de verdes bosques y playas fascinantes bañadas por las rías. Un rincón de la geografía que nos atrapa, nos seduce y...

En su paso por la comarca de Chantada, el Río Miño baña el pueblo de A Veiga, que puede presumir de un entorno y unas vistas incomparables de su caudal, además de la fauna y flora propia de esta zona.

El pueblo de Os Peares, en la desembocadura del Sil en el Miño en la Ribeira Sacra, nos regala unas vistas de postal en las que los viñedos son no solo parte del paisaje sino de la esencia del lugar.

El río Miño pasa por parajes espectaculares, como es la parte de Guxeva, donde florecen los frutales y la panorámica es cambiante hasta la llegada de la vendimia. Un lugar para los que valoran la soledad y la comunión con la naturaleza.

Es el más grande del río Miño, creado en 1963 para abastecer a una central hidroeléctrica. Su capacidad es de 655 hm³, ocupando una superficie de 1910 hectáreas aproximadamente y presentando una cola de 50 km. Dato curioso, el salto máximo de agua tiene una altura de 137,5 metros. Luciano Yordi de Carricarte es el ingeniero detrás de la...