Categorías

La torre luce un bello campanario de hierro forjado, además de su reloj de sol, del siglo XVIII, su reloj de cuerda, del XIX, y la representación del viejo escudo de la villa que recuerda que la fama de Ribadavia volaba por todo el mundo, debido a la comercialización de sus vinos en toda Europa y el nuevo mundo...

Seguir Leyendo

Hermoso Peto de ánimas construido en piedra. Se divide en tres partes que están superpuestas. En el interior alberga la imagen de una Virgen policromada, la Virgen del Portal que sostiene en brazos un Cristo muerto. Debajo de la Virgen figuran tres ánimas.

En la parroquia de Vilar de Condes encontramos un conjunto de 13 hórreos restaurados que permite al visitante conocer muy de cerca esta típica construcción de origen gallego, inventada para garantizar las reservas de alimentos en las casas mucho antes de la llegada de la electricidad y los frigoríficos .

Según cuenta la leyenda, el origen de San Clodio podría remontarse hasta el siglo VI, cuando unos monjes perseguidos por los arrianos huyeron del monasterio de San Clodio de León y decidieron establecerse en Galicia. Aquí levantaron una iglesia y una abadía con advocación a San Clodio en recuerdo de su procedencia castellana.

Esta antigua iglesia del siglo XII se llegó a relacionar con la orden de los Templarios. Destacan la hilera de canecillos con curiosas cabezas de la cornisa, las cruces célticas sobre la puerta y las tumbas antropomorfas a la entrada de la iglesia. Además está rodeada por un muro con un vía crucis de piedra.

En una región que ha sabido aprovechar el legado del pasado para apostar fuerte por el futuro, encontramos uno de los cinco vinos con denominación de origen de Galicia, el pionero de esta denominación en la comunidad gallega: el vino de ribeiro, que se caracteriza por sus aromas afrutados con originales toques vegetales y por su gran cuerpo en...

La Capilla de San Xés de Francelos es una pequeña y sencilla capilla visigótica que originariamente pertenecía a un antiguo monasterio medieval hoy desaparecido y tiene la peculiaridad de ser el único edificio con claros elementos de Prerrománico Asturiano situado fuera del Principado.

El puente medieval del río Outeiro era el tránxito normal de los monjes que tenían granjas distribuidas por el valle. Es un puente de un solo arco con ligeras pendientes y algo apuntado. En el siglo XIX, durante la invasión francesa, fué escenario de duros enfrentamientos de las tropas francesas y la resistencia popular.