Categorías

El mejor paseo por la desembocadura del Miño

Adrián Chacón
Fotografía: Pío García

A Guarda

Una de las mejores formas de apreciar la enorme belleza de la desembocadura del Miño, cercana a la localidad de A Guarda, al sur de la provincia de Pontevedra, es recorrer la zona a pie y con toda la calma del mundo. Solo así, sintiendo cada metro caminado, llegaremos a formarnos una idea de lo afortunados que somos al contar con lugares como este. La zona está llena de caminos, lugares fantásticos en los que detenerse, vistas maravillosas… Con el paso de los años, mis pies han ido creando una especie de circuito que hoy es uno de mis caminos predilectos, pues tiene un poco de cada una de las cosas que he mencionado y es un recorrido ideal para los largos paseos que tanto a Titán, mi perro, como a mí, nos gustan tanto.

Rio Miño

Salimos de casa bien temprano y en pocos minutos estamos ya en las marismas. La zona es un enclave único para la preservación del medio ambiente, catalogada como Zona de Especial Protección de los Valores Naturales de Galicia y Zona de Especial Protección de Aves. De hecho, muy cercano al punto por el que Titán y yo entramos en las marismas, saliendo desde A Cruz por la calle Desembocadura del Miño, encontramos un observatorio ornitológico. Las veces que vengo sin perro me gusta entrar en él y quedarme en su interior escuchando esa especie de música que hace la naturaleza cuando parece que nadie la escucha.

Rio Miño

Dejando atrás el observatorio caminamos en dirección Camposancos, con el Miño siempre a nuestra izquierda. Durante la mayor parte del trayecto el paseo discurre por un sendero de tierra con múltiples ramificaciones, ideal para los que quieran perderse. Yo suelo seguir el camino, pues el lugar es tan primitivo, en el mejor de los sentidos, la naturaleza está tan por todas partes que me gusta invita a dejarme llevar e imaginarme que soy un habitante de la edad media, o incluso de la época los castros, como el de Santa Tegra, que está muy cerca. A fin de cuentas, poca diferencia habría entre lo que ellos vieron en su tiempo y lo que yo contemplo cada vez que paseo por aquí.

Rio Miño

Más adelante, un poco antes de llegar a A Pasaxe, tomamos un pequeño desvío que nos conduce directamente hasta Camposancos. Allí viví muchos años y me trae muchos recuerdos. Es un pueblo bonito y agradable, tranquilo, ideal para hacer una paradita en el camino. Titán nunca lo necesita, pero debo reconocer que yo casi siempre. Haya descanso o no, una vez entramos en Camposancos cogemos un caminito que nos lleva directamente hasta la playa. Nos movemos dirección oeste, con el río siempre a la izquierda y con un gran pinar litoral a la derecha.

Playa de Camposancos

Con la arena como suelo, caminamos paralelamente a las poblaciones de A Armona y O Muíño, y no tardamos en dejarlas atrás. Pronto alcanzamos la desembocadura misma del río, el lugar en el que el Pai Miño y el Océano Atlántico se juntan, lugar conocido como Punta de Santa Tegra. En días concretos en los que la marea está muy baja, nadar desde este lugar hasta Portugal y volver es algo que puede realizarse apenas sin esfuerzo y en muy pocos minutos. Este sitio siempre me deja un sabor agridulce, porque normalmente suele ser el principio del fin del paseo. Dentro de poco estaremos en A Guarda, donde nos recogerán para regresar a casa, pero eso suele producirme un extra de energía para disfrutar al máximo de los metros restantes.

Playa O Muiño - A Guarda

Volviendo ya a suelo firme, y con el mar rompiendo bravo contra las afiladas rocas que tenemos a la iquierda, emprendemos camino hacia A Guarda. Poco trayecto queda, pero todavía falta algo que ver. Siempre me ha encantado la imagen del cielo y el mar fundiéndose a lo lejos, y es esa imagen que me acompañará hasta llegar prácticamente a mi casa.
A mi izquierda, el océano. De frente, el puerto de A Guarda, que nos da la bienvenida. A la derecha, un perrito muy contento y muy cansado.
Y yo… ¿qué voy a decir, más de lo que ya he comentado? ¿Cómo es que aun no estás de camino hacia este paraíso?

Atlantico