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La Casa Botines, el León de Gaudí

María Álvarez
Fotografía: Pío García

Casa Botines, León

A finales del siglo XIX, un joven arquitecto barcelonés se desplazó hasta la entonces pequeña ciudad de León con el objetivo de cumplir un encargo: construir una casa de vecinos en cuya planta principal situar un negocio.

Casa Botines, León

Era la primera vez que Gaudí salía de su ciudad. Su destino era un lugar mucho menor que Barcelona, que todavía se hallaba en los inicios de su desarrollo económico. Sin embargo, lejos de imponer criterios foráneos, antes de diseñar su obra Gaudí se preocupó por imbuírse estéticamente de cuanto le rodeaba: la propia ciudad, el entorno urbano, los paisajes…

Casa Botines, León

Sin embargo, fue un edificio histórico leonés el que verdaderamente condicionó su obra: la catedral. Gaudí pretendía que la ciudad, a través de su edificio, pudiera conectar con su pasado sin olvidar el presente. Así, consiguió fusionar el modernismo con el gótico que predominaba en la ciudad, estableciendo una conexión visual entre ambos edificios.
Su fuente de inspiración no fue solo la catedral: también la historia de una ciudad que había tenido tanta importancia en la Alta Edad Media. Incorporó los torreones y el foso con la doble función de conectar con el pasado y de contribuir a la iluminación del edificio.

Casa Botines, León

El resultado es sorprendente: la estética exterior es producto de la adaptación del autor al entorno; sin embargo, el interior se corresponde con lo que por aquel entonces era una casa barcelonesa. Gaudí incororó aquí elementos de su ciudad natal, como la caja de escaleras o el sistema de puertas de doble vano. Remató el conjunto con la creación en el bajo del edificio de uno de los primeros espacios abiertos comerciales, al eliminar las paredes y sustituirlas por columnas, que permiten iluminar mucho mejor la planta principal.

Casa Botines, León

Toda la obra está planeada minuciosamente. Prueba de ello la tenemos en la vieja escultura de san Jorge y el dragón. El joven arquitecto la colocó con el objetivo de rendir un homenaje a su tierra, pero al estar esculpida con una piedra de mala calidad terminó por desprenderse, dejando al descubierto el mayor secreto que escondía la Casa Botines: un tubo de plomo con dos planos firmados por Gaudí y diversos documentos que recogen datos sobre la construcción del edificio. Todo esto y más lo podremos encontrar en la exposición «El León de Gaudí», que se puede visitar en el museo instalado en su interior.

Casa Botines, León

La Casa Botines ha conseguido en tan solo 125 años convertirse en uno de los edificios más emblemáticos de León, gracias a una combinación estética que hace que tanto su interior como su exterior nos transporten a otra época. Además, está situada en pleno camino de Santiago, lo que la convierte en una de las últimas aportaciones arquitectónicas a esta peregrinación. Por otro lado, fue una de las dos únicas obras que Gaudí dirigió personalmente; consiguió acabarla en tan solo diez meses y se inauguró el 15 de septiembre de 1893.

Casa Botines, León

La exposición «El León de Gaudí» consigue que el visitante se sitúe a finales del siglo XIX y entienda cómo era la vida por aquel entonces en León. En la planta noble nos encontramos con una recreación histórica, tanto de la tienda de telas de 1893 como de la oficina bancaria de 1931. La segunda planta se reserva para la vida y obra del genio del modernismo, y en la tercera podremos encontrar la Colección FUNDOS: «La pintura en el siglo de Gaudí», en la que se muestran obras de Ramón Casas i Carbó, Joaquín Sorolla o Ignacio Pinazo, entre otros. Por último, es posible también visitar el torreón, original de 1893 y desde el que se disfrutan de unas vistas espectaculares de la ciudad.

Casa Botines, León

Sin duda, la Casa Botines es una parada obligada en la antigua capital del Reino de León, tanto por su estética como por su historia.

INFORMACIÓN

Lunes – Domingo 10:00/14:00 – 17:00/21:00
Miércoles por la mañana y Domingo por la tarde: Cerrado
Tlf: +34-987353247