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La Ría de Vigo, el tesoro de Julio Verne

El capitán Nemo surcaba esta parte del océano Atlántico en 1868

 

Tamara Novoa Alonso
Fotografía: Pío García

Islas Cies

El 18 de Febrero de 1868 el Nautilius a mando del capitán Nemo entraba en la Ría de Vigo inmortalizando así literariamente este pedazo de geografía gallega. Julio Verne dedicó todo un capítulo de su libro “20.000 leguas de viaje submarino” a su paso por Vigo y no lo hizo de forma casual. El escritor francés buen sabedor de la historia escogió esta ubicación que había sido testigo en el siglo anterior de la conocida como batalla de Rande. Un enfrentamiento entre los navíos españoles y los aliados anglo-holandeses que resultaría con las naves españolas en lo más hondo del océano y con ellas todos los metales preciosos que traían de América. Este suceso provocaría que durante siglos diferentes expediciones surcasen esta zona a la procura de tan codiciada alhaja.

Vigo

Julio Verne, que siempre mostró su interés por los acontecimientos históricos a los que hace varios guiños en sus novelas, utilizaría el pretexto de la batalla de Rande y los tesoros hundidos en la Ría de Vigo en este libro. El capitán Nemo acudiría con frecuencia hasta aquí para aprovisionarse y poder así costearse sus aventuras submarinas.

Puente de Rande

“¡El Atlántico! Inmensa extensión de agua, cuya superficie ocupa 25 millones de millas cuadradas, con una longitud de 9.000 millas por una anchura media de 2.700. ¡Importante mar, casi ignorado de los antiguos, excepto quizás de los cartagineses, esos holandeses de la antigüedad, que en sus peregrinaciones comerciales recorrían las costas occidentales de Europa y África! ¡Océano cuyas orillas de sinuosidades paralelas abarcan un perímetro inmenso, regado por los mayores ríos del mundo: el San Lorenzo, EL Mississipi, el Amazonas, el de la Plata, el Orinoco, el Níger, el Senegal, el Elba, el Loira, el Rhin, conduciendo a él las aguas de los países más civilizados a la vez que las de las comarcas más salvajes”, así arranca el capítulo octavo que transcurre íntegramente en la Ría de Vigo y en el que Nemo explica a su prisionero el biólogo Pierre Aronnax todos los acontecimientos aquí acaecidos. “Pues bien, señor Aronnax, estamos en la bahía de Vigo y solo de usted depende que pueda conocer sus secretos”, así invitaba el capitán al biólogo a descubrir todos los tesoros que se ocultaban en el fondo de la ría.  A lo largo del episodio incluye varios datos históricos que explican lo ocurrido en Rande un siglo antes. Bajo el reinado de Felipe V todas las mercancías procedentes de las Indias Occidentales debían desembarcar en el puerto de Cádiz sin embargo, el almirante Château-Renaud sabedor de que los enemigos recorrían el Atlántico decidió refugiarse en la Bahía de Vigo mientras se tomaba una decisión, pero el 22 de octubre de 1702 los navíos ingleses llegaron a dicha bahía. “El almirate Château-Renaud se batió con bravura, a pesar de la inferioridad de sus fuerzas, pero cuando vio que las riquezas del convoy iban a caer en poder de los enemigos, incendió los galeones, que se sepultaron con sus inmensos tesoros en el fondo del mar”, recoge el libro.

Ria de Vigo

Sin embargo, Julio Verne no visitaría la ciudad olívica hasta 10 años después de publicar este libro. Sería en 1878 y por casualidad cuando a bordo de su barco de recreo el ‘Saint Michel III’ tuvo que refugiarse de un temporal. A través de las anotaciones en su cuaderno sabemos que en esta primera visita presenció la procesión del Cristo y la fiesta de la Reconquista que en aquel entonces se celebraba en junio. También habla de la ensenada de San Simón a la que califica de “un verdadero fiordo”.  Seis años más tarde volvería a recalar en Vigo, esta vez tras la avería de su barco. En esta ocasión subiría hasta el Monte de O Castro y apuntaría “Vista admirable. La bahía y los valles.” Sus visitas suponían toda una revolución entre la parte más alta de la sociedad de la época, que se apresuraba en agasajar al escritor, que ya por aquel entonces era toda una celebridad.

Isla de San Simon

Hoy en día el vínculo del autor con la ciudad olívica sigue latente y en As Avenidas, en el puerto vigués, encontramos una estatua de Julio Verne apoyado en un pulpo, elaborada por el escultor José Molares. Otra alusión al literato son la serie de esculturas que encontramos en la ensenada de San Simón en las que está representado el capitán Nemo y que es obra de Ramón Lastra y Sergio Portela. Por otra parte si queremos acercarnos a la historia de la batalla de Rande, en el alto de O Castro encontramos el monumento de las anclas y los galeones diseñado por Desiderio Pernas y que rememora dicha batalla. Además en Rande ha sido recientemente inaugurado el Museo Meirande que nos descubre todos los entresijos de este episodio de la historia.

Julio Verne - Vigo
Isla de San Simon - Redondela

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