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Lisboa, bocado a bocado

Manuel Sánchez
Fotografía: Pío García

Puente 25 de abril - Lisboa

Lisboa está de moda. Es la capital europea con mayor crecimiento turístico de los últimos años. Cada temporada acoge más visitantes e inaugura nuevos hoteles, muchos de ellos palacetes y viejas casonas remodeladas. Con todo, retiene ese aire nostálgico y decadente que hace de cada rincón, callejuela empedrada o taberna un lugar especial.

Lisboa

Es una ciudad abierta y luminosa, de azules oceánicos y puestas de sol reflejadas en el estuario. De rumores de fado en sus noches bohemias. De aromas a cocina marinera y a pasteles de Belém… Un auténtico festín para los sentidos. Si todavía no la conoces, aquí tienes algunas sugerencias para disfrutarla, bocado a bocado.

Lisboa

Desayuno en Alfama

Lisboa se levanta sobre siete colinas que han moldeado una geografía urbana repleta de cuestas empinadas y de miradores. Alfama, el barrio más antiguo, es buen ejemplo de ello y, también, punto de partida para muchos visitantes. Conviene, pues, coger fuerzas. Y nada mejor que empezar la jornada con un buen desayuno a la portuguesa: bica y torradas (café y tostadas). Y si el expreso portugués tiene fama, su pan tostado con mantequilla hará que te chupes los dedos.

Lisboa

El casco antiguo es un laberinto de callejas adoquinadas donde cristianos, judíos y musulmanes convivieron durante siglos, mejor o peor avenidos según las circunstancias. Aquí puedes visitar los edificios históricos de la ciudad, como el castillo de San Jorge o la catedral lisboeta, la . O deleitarte con las vistas que ofrecen los miradores de Santa Luzia, Portas do Sol y Graça. La imagen de los tejados rojos deslizándose hasta el río es imborrable, te lo aseguro.

Ah, y si estás por el barrio en martes o sábado aprovecha para visitar la Feira da Ladra, el mercadillo de segunda mano que se monta alrededor del Panteón Nacional. No te arrepentirás.

Lisboa

Aperitivo en la Baixa

Un poco más allá está la Baixa, con menos cuestas y un ambiente muy animado. La plaza de Figueira, presidida por la estatua ecuestre de Dom Joao I, se llena de palomas y de color en primavera, cuando los vendedores de flores colocan sus puestos, y de aroma a castañas blancas en invierno. Pruébalas si tienes ocasión.

Estatua ecuestre de Dom Joao I - Lisboa

Y si has llegado en tren a Lisboa ya conocerás la plaza de Rossio, al lado, con su icónica estación de ferrocarril diseñada en parte por Gustave Eiffel. En Rossio se levanta también el Teatro Nacional Doña María II, de factura neoclásica, construido sobre los restos de un palacio que desapareció en 1836 a causa del fuego.

Estacion Rossio - Lisboa
Teatro Nacional Doña María II - Lisboa

Atravesando la calle Augusta y el Arco Triunfal se llega hasta la imponente Plaza del Comercio. El lado sur da directamente al río y al antiguo atracadero. En los otros tres se yerguen una serie de edificios y soportales en los que bien merece la pena detenerse a degustar el mejor café portugués, tal y como solía hacer el mismo Pessoa.

Arco Triunfal - Lisboa
Lisboa

Y si te apetece picar algo pásate por Cais do Sodré, el distrito junto al muelle, con su bullicioso Mercado da Ribeira y sus puestos de comida local e internacional preparada por auténticos chefs: ¿qué tal unas tostas con queso Serra da Estrela?, ¿o unas croquetas de chocos en su tinta?

Tranvia - Lisboa

Almuerzo en el Bairro Alto

Para llegar al Bairro Alto tienes varias opciones. Lisboa cuenta con su propia red de metro y autobuses, pero si buscas una experiencia diferente no lo dudes: súbete al tranvía. Con un diseño que apenas ha variado en cien años, los tranvías amarillos son una romántica alternativa para moverse por la ciudad. La línea 28 recorre los lugares emblemáticos.

Elevador de Santa Justa - Lisboa

Una opción más moderna -pero no menos pintoresca- son los tuk-tuks: pequeños vehículos de tres ruedas, muy comunes últimamente, cuyos conductores hacen además de guías turísticos. O puedes montar en el elevador de Santa Justa, un ascensor de 45 metros que te dejará en Chiado, la antesala del Bairro Alto. Y claro, también puedes subir caminando.

Elevador de Santa Justa - lisboa
Convento do Carmo - Lisboa

Cerca del elevador, por cierto, se encuentra el convento do Carmo, en ruinas y abierto al cielo a causa del famoso terremoto de 1755, cuando, en el día de Todos los Santos, la nave gótica se desplomó sobre los feligreses. Hoy incluye un pequeño pero interesante museo arqueológico.

A Brasileira - Lisboa
Estatua de Pessoa - Lisboa

Chiado es el distrito bohemio de Lisboa. No puede faltar un paseo por la calle Garrett, repleta de escaparates decimonónicos, viejos palacios y librerías que compiten con los puestos de antigüedades y las tabernas. Aquí se encuentra A Brasileira, uno de los cafés más antiguos de la ciudad y toda una institución. Lugar de encuentro de artistas e intelectuales, conserva el aire risueño de principios del siglo pasado. Nota: la foto junto a la estatua de Pessoa en la entrada es —casi— obligatoria.

Chafariz do Carmo - Lisboa

Chiado y el Bairro Alto conforman la zona alternativa de Lisboa, muy concurrida cuando cae la noche. Pero ese no es su único encanto. Si tanto ir y venir te ha abierto el apetito, estás en el lugar adecuado.

Ascensor da Glória - Lisboa

Las tascas son acogedoras y los precios asequibles, algo que siempre se agradece. Para abrir boca lo típico son unos salgados (empanadillas, croquetas y hojaldres) o un caldo verde (a base de patatas y col). El plato fuerte suele consistir en ave (pato o pollo), pescado (bacalao a la brasa o con nata, sardinas asadas), pulpo con arroz o marisco. Un buen vino verde durante la comida y un licor de cereza después redondean el menú local. ¡Y no puedes marcharte sin probar los famosos pasteles de Belém! La receta se guarda en secreto desde 1837. Y cuando los saborees comprenderás el motivo de tanto celo…

Jardín de São Pedro de Alcântara - lisboa

Hora de cenar

La noche es otro atractivo de Lisboa. Al caer el sol las calles y plazas del Bairro Alto se llenan de estudiantes, jóvenes y no tan jóvenes con ganas de tomar algo y divertirse. Si entre caña y caña te apetece picar algo, prueba la bifana: un panecillo relleno de carne de cerdo con salsa (hay tantas salsas como tascas que la preparan).

Praça Luís de Camões - Lisboa

En el Bairro Alto los locales cierran sobre la tres o las cuatro así que, si la cosa se alarga, acércate a la Baixa, donde los horarios son menos restrictivos y la música reverbera a la vuelta de cada esquina: desde clubs de jazz a templos de música electrónica… ¿te apetece un baile?

Pero si el plan es más tranquilo, quizá prefieras pasarte por Alfama y deleitarte con las melancólicas voces de los fadistas, una copa de tinto del Douro y un plato de arroz tamboril.

Ascensor da Bica - Lisboa

Aquí se encuentran las mejores casas de fados de Lisboa. Y a veces, más allá de medianoche, cuando los cantantes han terminado sus actuaciones para los turistas y se reúnen en las tascas para entonar la última… bueno, si tienes suerte quizá puedas asistir al espectáculo más genuino e inolvidable.

Lisboa, ciertamente, es un banquete para los sentidos. ¿Te apetece saborearla?