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Peñafiel, la fortaleza de Castilla

María Álvarez
Fotografía: Pío García

Peñafiel - Valladolid

Sobre los vastos campos castellanos, al este de Valladolid, se yergue una pequeña loma a cuyos pies se sitúa una villa histórica que ha visto pasar a poderosos reyes y valientes caballeros: Peñafiel.
Sobre esta loma se yergue un castillo cuyos orígenes datan de antes de la llegada de Almanzor y sus soldados. En el año 1013, el conde Sancho García expulsó a los musulmanes pronunciando las siguientes palabras que quedarían grabadas para siempre en la memoria de los vallisoletanos: «Esta será la peña más fiel de Castilla».

Peñafiel - Valladolid

De este modo se acuñó su nombre: Peñafiel, que terminó por convertirse en un punto de referencia para los reinos cristianos, que consiguieron hacer retroceder a las tropas de Almanzor, alejaron así de la ribera del Duero a los musulmanes y convirtieron a Al-Andalus en un Imperio cada vez más vulnerable.
Tres siglos después, el infante don Juan Manuel, el autor de El conde Lucanor, se empeñó en reformar el castillo e intentó convertirlo en modelo de fortalezas, en una obra que realzara el lustre de su estirpe. Y lo logró: levantó una de las construcciones más asombrosas del medievo español.

Peñafiel - Valladolid

El infante Juan Manuel eligió Peñafiel como su lugar preferido de entre todos los que había visitado. Hizo construir una doble muralla y diversas torres para engrandecer y fortificar todavía más el castillo. Entre ellas la torre del homenaje, que se erige en el centro del castillo y domina visualmente los valles del Duero y del Duratón. Gracias a ella, el castillo se convirtió en uno de los bastiones de defensa del valle durante la Reconquista. En la capilla funeraria, de estilo plateresco, descansan los restos del infante y los de su familia. Su fachada es una interesante mezcla de estilos y materiales arquitectónicos, muy atractiva estéticamente.

Peñafiel - Valladolid

Dos patios flanquean la construcción: uno al norte, que albergaba los aljibes y almacenes; otro al sur, donde se hallaban las caballerizas y guarniciones. En este último se encuentra en la actualidad el Museo Provincial del Vino, que permite comprender la importancia que tuvo el vino desde la Edad Medial hasta nuestros días. El visitante podrá conocer las diferentes técnicas de producción y elaboración de los mejores vinos e incluso realizar una degustación guiada en la sala de catas. Además, desde la Torre del Homenaje podremos disfrutar de una vista privilegiada de los vastas extensiones de vides que adornan los campos de Castilla y que producen uno de los mejores vinos con D.O. Ribera del Duero.

Peñafiel - Valladolid

Otro de los puntos más interesantes de Peñafiel es la plaza del Coso que, bañada también por ese ambiente medieval, es una de las plazas rectangulares más bellas de España.
Existen textos que aseguran que ya en 1433 había corridas de toros en Peñafiel. Por ello, este emblemático lugar ha sido el recinto festivo por excelencia en Valladolid desde la Edad Media. La plaza está cerrada por cuarenta y ocho casas y pórticos que desde tiempos inmemoriales son testigos de los festejos taurinos. Hasta finales del siglo XIX, los mozos se resguardaban de las embestidas en los portales de las viviendas, pues en ellos se colocaban postes de madera que impedían la entrada del toro.

Peñafiel - Valladolid

Además de por sus excelentes vinos de la Ribera del Duero, Peñafiel también destaca por su gastronomía: es el lugar perfecto para disfrutar del afamado lechazo asado en horno de leña y de una gran variedad de quesos de cabra. Todo esto convierte a esta localidad en un lugar privilegiado para conectar con el pasado medieval. Peñafiel es, en efecto, una villa costumbrista que atrae turistas de todo el mundo que vienen a conectar con nuestras raíces y a disfrutar de una arquitectura única.