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Souto de Rozavales – Manzaneda

Ariel Martínez
Fotografía: Pío García

De los bosques de Galicia siempre se ha dicho que son mágicos. Esa es la razón por la que todo tipo de seres fantásticos los eligen como hábitat. Se forjan aquí leyendas y mitos que conseguirán que se te ericen los pelos de la nuca nada más respirar su encanto y pasear por su silencio. Si piensas en bosques gallegos seguro que te imaginas robustos robles, aunque también pensarás en prolíficos eucaliptos. Pero existe otro árbol que durante muchos siglos fue protagonista indiscutible del paisaje gallego. Me refiero al castaño.

Souto de Rozabales - Manzaneda

Uno de los mejores ejemplos que te puedo mostrar al hablar de estos bosques es el Souto de Rozavales. La palabra gallega Souto quiere decir precisamente bosque de castaños. No es un lugar cualquiera, como enseguida comprobarás. El Souto de Rozavales está ubicado en la parroquia de San Martiño de Arriba, en el concello de Manzaneda, Ourense. Si estás de paseo por A Pobra de Trives o visitando la estación de esquí de Cabeza de Manzaneda, te recomiendo que te acerques a este prado con alma de bosque. Fue declarado Monumento Natural por la Xunta de Galicia en el año 2000. Está, además, incluido en el catálogo de “Árbores e Formacións Senlleiras de Galicia”. Éste es un inventario de árboles y formaciones que merecen una especial protección ya sea por su belleza, su singularidad o interés cultural.

Souto de Rozabales - Manzaneda

Las aproximadamente 1,8 hectáreas del Souto de Rozavales bien se merecen formar parte de esta élite. Si paseas por entre los castaños, no solo te impresionará su porte, su amplia copa o su gran cantidad de ramas, sentirás la certeza de estar rodeado de historia, de formar parte de la propia cultura de los gallegos. Solo es necesario que te acerques al castaño de Pumbariños para entender a lo que me refiero. Sabrás de inmediato a qué árbol me refiero, pues se trata de una reliquia botánica que no pasa desapercibida. Su multitronco y sus nudosidades forman un perímetro de más de 12 metros, de modo que para rodearlo con los brazos harían falta más o menos unas diez personas. Puedes hacer la prueba.

Castaño de Pumbariños

Los castaños pueden llegar a cumplir varios centenares de años, como es el caso de muchos compañeros de nuestro protagonista, pero ninguno puede contar tantas historias como el propio Pumbariños. Se calcula que tiene más de 1000 años, y ahí sigue, floreciendo año tras año para recordarnos que la naturaleza es pura magia. Te recomiendo que te sientes muy cerca de esta maravilla de la naturaleza y que disfrutes de esta visión. Poco a poco, cuando te olvides del ruido y sientas esa conexión reconfortante con la naturaleza, serás capaz de escuchar las historias que el Pumbariños te puede narrar. Te desvelará que la extensión del cultivo del castaño en Galicia se debe a la llegada de los romanos. Los viñedos se expandían por las laderas de la Ribeira Sacra y los castaños se cultivaban en las partes altas. Ambos fueron de primordial importancia para el desarrollo económico y cultural de estas tierras. La madera del castaño se utilizaba, por ejemplo, para la tonelería, y la castaña formó parte la dieta básica de los gallegos durante muchos siglos.

Souto de Rozabales – Manzaneda
Souto de Rozabales – Manzaneda

El declive de su cultivo comenzó con la llegada de la patata y del maíz en el siglo XVI, pero la castaña nunca desapareció realmente de nuestros hogares. En noviembre se celebra la fiesta del Magosto para agradecer el éxito de la cosecha. Esta celebración, pagana de origen, devuelve el protagonismo a la castaña, pues es la ocasión de juntarnos alrededor de una hoguera, beber vino nuevo y comer castañas asadas. Apunta esta fecha en tu agenda. Deseo que hayas disfrutado de este paseo y este momento de paz. El Pumbariños ya se habrá grabado en tus recuerdos. Simplemente sucede, esta es Terra meiga.

Souto de Rozabales – Manzaneda


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