Categorías

—Abuelo, no has cerrado el coche. —Estamos en Galicia. Esto es el monte Aloia, Sebas, no tu peligrosa ciudad. —La ciudad no es peligrosa —observó Sebastián mientras seguía a su abuelo a desgana por el camino terroso. Hacía una brisa agradable, que casi consiguió que se alegrara de haber accedido a acompañar a su abuelo al monte.