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Se refregó los ojos con tanta fuerza que le dolieron. Por si no era suficiente, se pellizcó varias veces la mano. Tras visitar Marrakech y atravesar el desierto marroquí, notaba cierto cansancio. Sin embargo, esa fatiga no reducía sus ansias de seguir viajando.

Desde que concluí mis doce pruebas en el 1246 a.n.e., ni mi deificación ha conseguido que me hiciera sentir como en aquella travesía... La eternidad en el Inframundo es insoportable, ni siquiera yo, Hércules, puedo con ella. Así que decidí sortear a Caronte y Hades y volver a andar los mismos pasos que recorrí ya hace más de 3000...

Llevabais meses esperándolo y al fin estáis aquí, en la estación de Val Thorens. Aunque su base está a 2.300 metros de altura, ante vosotras se alzan los Alpes franceses, casi interminables. La nieve brilla, os llama, os reta. En un primer momento os sentís pequeñas al lado de las montañas. Unos copos insignificantes. Pero pronto os quitáis esa...

Lisboa está de moda. Es la capital europea con mayor crecimiento turístico de los últimos años. Cada temporada acoge más visitantes e inaugura nuevos hoteles, muchos de ellos palacetes y viejas casonas remodeladas. Con todo, retiene ese aire nostálgico y decadente que hace de cada rincón, callejuela empedrada o taberna un lugar especial.

Para cuando llegué a León ya era de noche y decidí ir directamente a dormir al hotel. A la mañana siguiente, un pequeño hormigueo en mi oreja izquierda y los rayos de sol que entrecruzaban las cortinas me despertaron. Me senté en la cama, aún con las legañas entrecerrándome los ojos, y mientras miraba fijamente los zapatos que había...

Nieve. Nieve por todas partes. Una eternidad blanca, deslumbrante bajo el sol, como si el universo entero estuviera recién parido. Las crestas de las montañas le hacen cosquillas al vientre de las nubes: aquí el pico Cibollés, allá el Gallinero, el Cogulla y el Rincón del Cielo, el Pasolobino y Cerler…

Marrakech se extiende a los pies del Atlas como un manto rojizo. Según pasan las horas del día, en sus murallas se reflejan todas las tonalidades del sol. Es la constatación cotidiana de que la ciudad no ha perdido su esplendor, sino que se ha enriquecido con el paso de los siglos.