Desde que concluí mis doce pruebas en el 1246 a.n.e., ni mi deificación ha conseguido que me hiciera sentir como en aquella travesía... La eternidad en el Inframundo es insoportable, ni siquiera yo, Hércules, puedo con ella. Así que decidí sortear a Caronte y Hades y volver a andar los mismos pasos que recorrí ya hace más de 3000...