Categorías

Desde que concluí mis doce pruebas en el 1246 a.n.e., ni mi deificación ha conseguido que me hiciera sentir como en aquella travesía... La eternidad en el Inframundo es insoportable, ni siquiera yo, Hércules, puedo con ella. Así que decidí sortear a Caronte y Hades y volver a andar los mismos pasos que recorrí ya hace más de 3000...

Marrakech se extiende a los pies del Atlas como un manto rojizo. Según pasan las horas del día, en sus murallas se reflejan todas las tonalidades del sol. Es la constatación cotidiana de que la ciudad no ha perdido su esplendor, sino que se ha enriquecido con el paso de los siglos.