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Una frontera fortificada

En la raia entre Galicia y Portugal se conservan varias fortalezas y castillos

 

Tamara Novoa Alonso
Fotografía: Pío García

Santa Cruz

Santa Cruz - A Guarda

En la raia entre Galicia y Portugal se conservan varias fortalezas y castillos
La relación entre Galicia y Portugal ha estado marcada por grandes períodos de unión, pero también por enfrentamientos, incursiones y batallas.
El año 1093 es una fecha clave en la historia de ambas naciones, hasta entonces unidas. El rei Afonso decidió dividir el territorio. Dejó Galicia a cargo de su hija Urraca y el norte de Portugal bajo el dominio de su otra hija, Tareixa. Los enfrentamientos comenzaron en ese momento y se agravaron en el siglo XVII, cuando Portugal, tras sesenta años bajo la corona de los Austrias, decidió luchar por recuperar su independencia.
Fruto de estas y de otras muchas disputas se fue creando a lo largo de la frontera luso-gallega un cordón de fortalezas, algunas de lasa cuales han llegado hasta nuestros días. Un recorrido por estos fuertes y por los territorios fronterizos nos lleva a tiempos pasados y a contemplar desde cerca las similitudes y diferencias con el país vecino.

Santa Cruz

Santa Cruz - A Guarda

Santa Cruz

Santa Cruz - A Guarda

La provincia de Pontevedra está separada de Portugal por el río Miño. En su ribera encontramos algunas de las fortalezas y castillos más increíbles. En el punto más oriental se erige la fortaleza de Santa Cruz, en A Guarda. La construcción de este castillo se realiza en 1663 bajo el reinado de Felipe IV, después de que los portugueses conquistasen Goián. Sin embargo, poco más tarde, el 11 de noviembre de 1665, el ejército luso consiguió sitiar el fuerte, que permaneció en sus manos hasta la paz firmada en 1668. Situada a ochenta y un metros de altura sobre un pequeño montículo, esta fortaleza nos ofrece una bella vista sobre la villa de A Guarda y la desembocadura del río en el océano Atlántico.

Fortín da Barca

Fortín da Barca - Goian

Fortín da Barca

Fortín da Barca - Goian

No muy lejos de A Guarda se erige la torre de Santa María de Tebra, en el municipio de Tomiño. Aunque tiene sus orígenes en un edificio construido por Pedro Madruga en 1478, los Reyes Católicos mandaron derruirlo y unos años más tarde, por mandato de Juana la Loca, se construyó una torre que sustituyó todo el entramado defensivo anterior. Esa torre que llega hasta nuestros días fue complementada con un edificio de corte renacentista.
Cuando en 1663 los portugueses conquistaron Goián se hicieron con el conocido como Fortín da Barca. Tras firmar la paz entre España y Portugal en el Tratado de Lisboa, los portugueses devolvieron a Galicia el dominio sobre Goián. En 1671, Mariana de Austria mandó construir sobre la base del antiguo fortín una fortaleza desde la que vigilar un embarcadero próximo y la población de Vilanova de Cerveira, que se encuentra al otro lado del río. A esta fortaleza se accede a través de un puente de seis arcos. Tiene planta rectangular, con cuatro baluartes en sus esquinas. Aunque ahora su interior está vacío, su encanto reside en la preciosa vista sobre el río Miño, con la serra D’Arga como paisaje de fondo.

Salvaterra

Fortaleza de Salvaterra de Miño

La siguiente población que encontramos es Tui. Se trata de una villa que durante siglos permaneció amurallada. Se caracteriza por estar sobre un montículo, en cuya cúspide sobresale la catedral, de aire fortificado por las torres almenadas.
Si continuamos río adentro llegaremos a Salvaterra de Miño, donde se emplaza una de las fortalezas mejor conservadas. Fue construida en los tiempos de doña Urraca para defenderse de los ataques de su hermana Tareixa. Situada en un pequeño promontorio entre los valles del Tea y del Miño, se encuentra a pocos metros de distancia del puente internacional que une Galicia con Monçao. En el interior de la fortaleza se conserva todavía la capilla en honor a la Virgen de Oliveira, recuerdo de la ocupación portuguesa. Otro elemento que destaca en el conjunto es la Casa del Conde, donde se ubicaban las conocidas como cuevas de Doña Urraca, con unas majestuosas escaleras de caracol que une dos estancias abovedadas.

Salvaterra

Fortaleza de Salvaterra do Miño

Salvaterra

Fortaleza de Salvaterra do Miño

Ya cerca del límite con Ourense encontramos la torre de Fornelos, en Ourense. Se cree que tiene sus orígenes en un monasterio templario del siglo X que se derribó en el XI para construir esta torre. Fue escenario de grandes batallas, como las de Alfonso VII contra su primo Alfonso Enríquez, futuro rey de Portugal. En el siglo XV fueron los irmandiños los que se encargaron de destruirla, pero más adelante fue reconstruida por Pedro Madruga, que libró aquí grandes batallas contra el obispo de Tui.
En la frontera con Ourense también se construyeron varias fortalezas para vigilar a los vecinos portugueses. Estaban además enmarcadas dentro de la vía de la plata, paso de los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela. Estos fuertes coinciden también en el nombre, ya que todas llevaban el sufijo -rei. El más conocido es el castillo de Monterrei, considerado por muchos como la mayor acrópolis gallega, que se levanta sobre el castro de Verín. Está formado por tres recintos amurallados, un hospital de peregrinos, una torre del homenaje del siglo XV, una atalaya desde la que se ejercía la vigilancia y una iglesia en honor a Santa María de Gracia. De las otras tres fortalezas que conformaban el grupo apenas quedan algunos restos. Viladerrei era una puebla real y se encuentra en las Estivadas. Candarrei se encontraba muy cerca de la anterior, se erigía sobre un alto conocido como O Castelo, pero hoy ha desaparecido completamente. Por último, Flor de Rei se encuentra en la frontera entre Zamora y Ourense.

Monterrei

Castillo de Monterrei