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Una vuelta por Ferrol

Pasear y sentarse en un café,  la mejor manera de conocer Ferrol

 

Ana Luna
Fotografía: Pío García

Ferrol

Una amiga que viaja mucho dice que la mejor manera de conocer un lugar es pasearlo y acabar sentada en un café. Intentar, aunque solo sea por unas horas, ser una más, estar como están los de allí. Le he prometido que pondré su idea a prueba en la ciudad de Ferrol.

Paseo da Mariña, Ferrol

Comienzo caminando por el paseo da Mariña, rodeada de edificios de brillantes colores, barcos, animadas terrazas y olor a mar. Al sentarme en un banco, un hombre mayor empieza a hablar conmigo con la naturalidad de quienes, hasta hace nada, saludaban a todo el mundo por la calle. Me cuenta que la ciudad recibe su nombre de un santo bretón, Ferreol, que llegó aquí en un barco con un grupo de sirenas.

Parque Reina Sofia - Ferrol

Acompaño al señor por las calles medievales y marineras del Ferrol Vello hasta la taberna donde juega a las cartas. Nos despedimos y, siguiendo su consejo, acabo rodeada de verde y de calma en el parque Reina Sofía. Muchos ferrolanos se reúnen aquí, entre sus muros, y me siento por un momento una más.

Fuente de San Roque - Ferrol
La Magdalena - Ferrol

Muy cerca del parque visito la fuente de San Roque, que tiene esculpida una feroz cabeza de león y un escudo con una torre coronada por un farol. Una chica a la que pregunto me dice que se trata del antiguo escudo de Ferrol. Por eso la gente cree que “Ferrol” deriva de “farol”, aunque parece ser que no es cierto. Y de san Ferreol y las sirenas no ha oído hablar… Riendo ante mi expresión perpleja, me sugiere que averigüe el misterio cuando llegue a casa, y que vuelva para contárselo.

Estatua de Amboaxe - Ferrol
Iglesia de Los Dolores - Ferrol

Por la calle Real me adentro en el barrio de la Magdalena, fruto de uno de los planes urbanísticos más interesantes del siglo XVIII en Europa. La primera parada es la plaza de Amboaxe, que me confirma que en Ferrol no escasean ni los árboles ni las terrazas. La estatua del marqués que da nombre a la plaza, creador de una fundación para eximir a los jóvenes del servicio militar, me observa tranquila. Tras visitar la iglesia de los Dolores, me zambullo definitivamente en esta zona de la ciudad.

Concatedral de San Julian - Ferrol
Casa Romero – Ferrol

El barrio de la Magdalena… No puedo parar de observar todo lo que encuentro en la cuadrícula que forman sus calles. Viviendas clasicistas que me recuerdan a los castillos de popa de los barcos. La concatedral de San Julián (o San Xiao), en blanco y piedra, construida para este nuevo barrio. Edificios modernistas ricamente decorados con formas geométricas y motivos vegetales. Tiendas y más tiendas para los amantes de las compras. Y, por supuesto, cafeterías y bares llenos de chocolate caliente y pasteles, de cañas y tapas, de gente que habla y ríe. Decido que, antes de sentarme entre los ferrolanos, necesito algo de verde de nuevo.

Alameda de Suances - Ferrol

La Alameda de Suances me recibe con sus enormes y cuidados árboles. Paseo relajada por los caminos y encuentro algunas sorpresas, como el colorido monumento a la música tradicional o la estatua del político ferrolano Canalejas. Pero mis oídos me guían fuera de la Alameda. ¿Eso que escucho es música?

Monumento a la música tradicional - Ferrol
Canalejas - Ferrol

Solo tengo que caminar un poco por una estrecha calle peatonal para averiguarlo. En la terraza de una concurrida cafetería, todos observan a los músicos. Hay una mesa libre que claramente me está esperando. Pronto estoy hablando con los de la mesa de al lado, aunque sin distraernos mucho de los estupendos temas que están sonando. Mientras se me pasa el tiempo volando en esta terraza, pienso que mi amiga tiene razón. La mejor manera de conocer un lugar es pasearlo y acabar, como yo ahora, sentada en un café.

Ferrol